27.5.08

Fragmentos de Cortazar



Julio Cortázar(1914-1984)




Carta a una señorita en París (Bestiario, 1951)




(...) Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá... Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enteraría; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.


Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible. Pero hice las maletas, avisé a la mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor. Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.


Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco (...)




Texto completo


Crítica del Diario


http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/05/27/noticia_5040.html

Una obra que apuesta a ver el viaje como un crecimiento

El viaje como ritual de iniciación. Con ese punto de partida el grupo El Limón puso en escena "Tina en el país", una obra que explora con desenfado referencias a distintos textos y autores y también al cine y la música popular, los avatares de una chica que inesperadamente descubre la complejidad del mundo.

El Limón eligió un registro en el cual por debajo de los pliegues del humor se desliza el dolor de crecer.

Tina llega a un hostel donde se supone que deberá sentirse como en su casa. El recepcionista así se lo hace saber con un tono de camaradería y con el exceso de familiaridad que suele incomodar cuando se da entre dos desconocidos. La primera escena casi paródica, marcará el ritmo de la pieza.

De una bañera ubicada en la habitación surgen criaturas que guían la obra. A partir de ese momento Tina irá descubriendo sus dudas e inseguridades representadas por personajes extravagantes.

La sucesión de recursos visuales, incluidos dos conejos de inspiración cortazariana en vivo, se ponen al servicio de una creación grupal con un objetivo claro, aunque por momentos atente contra ellas la extensión de su desarrollo.

El grupo de actores y actrices formado por Pilar Carreras, Emiliano Miretti, Andrea Ciardullo, Claudio Giannini, Leticia Pérez, Larisa Ambroggio, Gustavo Aronna, Romina Carrara, Darío Moljo y Daniel Baella, bajo la dirección de Diego Moset, se presta generosamente a un trabajo que transita por los carriles de la parodia y el absurdo.

Tina se pierde entre esas criaturas que podrían acabar con la idea que ella tenía de sí misma, pero que en realidad funcionan como advertencia de que crecer no siempre es un viaje de placer.




Por Rodolfo Bella

Diario "La Capital"

27/05/2008

20.5.08

Asi empieza



A través de la tarde color de oro
el agua nos lleva sin esfuerzo por nuestra parte,
pues los que empujan los remos
son unos brazos infantiles
que intentan, con sus manitas
guiar el curso de nuestra barca.


Pero, ¡las tres son muy crueles!
ya que sin fijarse en el apacible tiempo
ni en el ensueño de la hora presente,
¡exigen una historia de una voz que apenas tiene aliento,
tanto que ni a una pluma podría soplar!
Mas, ¿qué podría una voz tan débil
contra la voluntad de las tres?


La primera, imperiosamente, dicta su decreto:
"¡Comience el cuento!"
La segunda, un poco más amable, pide
que el cuento no sea tonto,
Mentras que la tercera interrumpe la historia
nada más que una vez por minuto.


Conseguido al fín el silencio,
con la imaginación las lleva,
siguiendo a esa niña soñada,
por un mundo nuevo, de hermosas maravillas
en el que hasta los pájaros y las bestias hablan
con voz humana, y ellas casi se creen estar allí.


Y cada vez que el narrador intentaba,
seca ya la fuente de su inspiración
dejar la narración para el día siguiente,
y decía: "El resto para la próxima vez",
las tres, al tiempo, decían: "¡Ya es la próxima vez!"


Y así fue surgiendo el "País de las Maravillas",
poquito a poco, y una a una,
el mosaico de sus extrañas aventuras.
Y ahora, que el relato toca a su fín,


También el timón de la barca nos vuelve al hogar,
¡una alegre tripulación, bajo el sol que ya se oculta!


Alicia, para tí este cuento infantil.
Ponlo con tu mano pequeña y amable
donde descansan los cuentos infantiles,
entrelazados, como las flores ya marchitas
en la guirnalda de la Memoria.
Es la ofrenda de un peregrino
que las recogió en países lejanos


Lewis Carrol

10.5.08

Tina en el País







El limón es ácido



¿Alguna vez sentiste que un viaje te cambiaría para siempre? ¿Alguna vez pensaste en volver?



La compañía teatral “El Limón” presenta “Tina en el país…”, una metáfora en tránsito con las mochilas cargadas de lluvia.



"El Limón" surge en el mes de septiembre de 2007, a partir de la convocatoria realizada por el director teatral Diego Moset y Hostel Rosario Inn, que ha brindado el espacio ideal para dar forma y concretar una idea nacida de aventuras vividas y relatadas por viajeros.



“Tina en el país…” es la primera obra de la compañía y reúne a doce actores en escena para crear y re-crear un mundo de viajes, donde lo cotidiano se convierte en la puerta de acceso a una realidad imprevista pero inevitable. Insólita aunque verídica. Una realidad imperceptiblemente presente en la que cada personaje encuentra y revive su propia historia, a cientos o tal vez miles de kilómetros del punto de partida y de destino de su viaje.



Una propuesta que combina diferentes géneros y estilos teatrales y que permite viajar y ser parte de un universo mágico y a la vez muy cercano…




8.5.08

Lluvia de limones en la Ciudad



Una insólita "lluvia de limones" se registró en la Ciudad de Buenos Aires, sobre la Autopista 9 de Julio Sur, cuando desde una altura superior a los 15 metros un camión derramó su carga de cítricos luego de chocar en uno de los puentes que conectan con la Autopista 25 de Mayo.



El hecho sucedió alrededor de las 15 y fue protagonizado por un camión que transporta una enorme carga de cítricos, cuyo conductor perdió el control y, tras golpear uno de los muros laterales del puente, la mercadería se derramó y originó la particular lluvia de limones sin que, milagrosamente, se registraran heridos.



El particular fenómeno, que cayó sobre la calzada de acceso a la autovía 9 de Julio sur en la calle San Juan, mano hacia Avellaneda, pudo derivar en un drama trágico, pero afortunadamente la lluvia de limones coincidió con el semáforo en rojo, para los vehículos que se dirigían al sur.



En tanto, la mayoría de los peatones que se encontraban en el lugar ya habían cruzado de acera, aunque sí hubo un transeúnte que estuvo muy cerca de recibir la carga sobre su cabeza y que milagrosamente salvó su vida.



El tránsito fue interrumpido durante varias horas, mientras personal de la empresa Autopistas Urbanas trabajó con palas y cepillos para reacondicionar la calzada.



El alto precio que registró el limón en los últimos meses hizo que el cítrico se trasformara en un elemento suntuoso y su presencia de manera masiva sobre el asfalto porteño atrajo la atención de los vecinos.






La policía cercó la zona, con máquinas levantó la carga derramada, la depositó en un camión y evitó el saqueo de la gente, que se había acercado con bolsas para llevarse el preciado botín a sus hogares.La paciencia de los vecinos tuvo su premio, ya que luego de liberarse la zona y abrirse el tránsito, pudieron juntar algunos limones que quedaron sueltos.



La insólita lluvia de limones se sumó a la lista de fenómenos fuera de lo común que vivieron los porteños en los últimos tiempos, como lo fue el humo, la nieve y al que se le puede agregar la ceniza, en las próximas horas.






6.5.08

A un Naranjo y a un Limonero





Antonio Machado



Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!

Medrosas tiritan tus hojas menguadas.

Naranjo en la corte,

¡qué pena da verte con tus naranjitas secas y arrugadas!.



Pobre limonero de fruto amarillo


cual pomo pulido de pálida cera,

¡qué pena mirarte, mísero arbolillo

criado en mezquino tonel de madera!



De los claros bosques de la Andalucía,

¿quién os trajo a esta castellana tierra

que barren los vientos de la adusta sierra,

hijos de los campos de la tierra mía?





¡Gloria de los huertos, árbol limonero,

que enciendes los frutos de pálido oro,

y alumbras del negro cipresal austero

las quietas plegarias erguidas en coro;




y fresco naranjo del patio querido,

del campo risueño y el huerto soñado,

siempre en mi recuerdo maduro o florido

de frondas y aromas y frutos cargado!