17.1.08

El limonero de los 13





Esta es la historia escueta


De un limonero pequeño


Que en la húmeda ciudad de Rosario


Nació a finales de invierno.





Desde una cornisa dormida


Y hacia un patio de arriba


Había volado soberbio


El germen de este árbol sin tiempo.





A la semilla silente y sin nombre


Que desconocía aún su destino


No le preocupaba el futuro inmediato


Ni siquiera saber si crecería muy alto.





Bebía las voces del mundo


Como si fueran bebida santa,


Bebida que el patio añejaba


Como elixir de tierras extrañas.





Y entre asados y mochilas andadas


Y siluetas fugaces que partían y llegaban


La semilla se fortalecía sana


Regada con historias lejanas.





Y era en los días de Júpiter


A la hora del ocaso,


Cuando el sol ya estaba oculto


Y los grillos despertaban,


Que este embrión se embebía


De una locura pura y sagrada:





Trece trotamundos


Con pies descalzos y gastados,


Harapientos y benditos


Como mendigos de alma,


Unían sus voces para crear palabras


En el ritual mágico de la comedia y el drama.





Esas voces decían locura


Locura limada


Locura agria


Locura dionisíaca


Locura tal vez ácida



Locura que inseminó aquel germen


Por influjo del destino


El oráculo de Delfos


O el azar no fortuito.





Y así en tres meses


La semilla fue Limonero


E irrumpió potente una tarde de jueves


Desde el fondo oscuro del suelo


Como si toda la gravedad del universo


Se hubiese esmerado tan solo en su crecimiento.





Y fueron trece las voces fecundas


Que habían conjurado el sortilegio.




Voces vagabundas que vibraban


Al compás de los designios


De la imaginación y el cielo.





Trece demiurgos contentos


Que aquella tarde de jueves


Alabaron el fruto de su esfuerzo


Bendijeron su génesis en silencio


Y consideraron que todo había sido bueno.





Y hasta aquí llega esta corta historia


Que sería algo así como un Antiguo Testamento,


Donde se relata cómo estos trece hechiceros


Dieron vida y alimento al ya no tan pequeño Limonero.





Seguramente habrá un Nuevo Testamento


Contando las andanzas de los limones y sus dueños.


Mas ese no está aún terminado:


No es posible adelantar el paso del tiempo:





Un poco más de hierba buena


Un poco más de limadura extrema


Y antes del solsticio de invierno


Llega la segunda parte,


Lo prometo.



(El limado "Martine")

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